SOMOS UNA FAMILIA

Siempre Habrá un Enemigo entre la Siembra y la Cosecha II Pastor Jonny Marin





Siempre Habrá un Enemigo: Lo Que Nadie Te Dice Sobre Servir a Dios

Muchos creyentes asumen que si Dios está en algo, todo debería ser fácil. Pero la Biblia cuenta una historia diferente. Entre la siembra y la cosecha, siempre habrá oposición. Entender esto no es razón para el miedo, sino para la preparación.

¿Significa el Sufrimiento que Dios Me Abandonó?

Uno de los errores más comunes en la fe cristiana es interpretar las dificultades como señal del abandono de Dios. Cuando no alcanza para pagar la renta, cuando la familia no está bien, cuando el cuerpo duele, la primera conclusión que muchos sacan es: "Dios me dejó."
Pero el apóstol Pablo ofrece una perspectiva completamente distinta en 1 Corintios 16:9: "Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios." Pablo no dice que la puerta abierta viene sin enemigos. Dice exactamente lo contrario: la puerta es grande, la oportunidad es real, y los adversarios también son muchos.
La presencia de oposición no es evidencia de la ausencia de Dios. Es, muchas veces, evidencia de que algo importante está ocurriendo.

¿Por Qué Se Levantan Enemigos Cuando Decides Seguir a Cristo?

Cuando alguien decide servir a Dios en serio, algo cambia a su alrededor. Amigos que antes te acompañaban a la fiesta ya no te entienden. Personas que se llamaban amigos se alejan porque ya no compartes los mismos hábitos. Jesús mismo lo dijo: bienaventurados los que son perseguidos por causa del evangelio.
Esto no es una señal de que algo está mal. Es una señal de que algo está bien.
Si estás esperando servirle a Dios y que todo el mundo te quiera y te entienda, la Biblia te da una advertencia clara: eso no es lo que ocurre cuando se predica el evangelio de la cruz.

La Cosecha Es Grande, Pero los Obreros Son Pocos

En Mateo 9:37-38, Jesús dijo a Sus discípulos: "A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies." Jesús no dijo que faltaba cosecha. Dijo que faltaban obreros.
Hay almas que necesitan ser alcanzadas. Hay familias que necesitan ser restauradas. Hay personas que necesitan escuchar el evangelio. El problema no es la falta de oportunidad. El problema es que muchos obreros se han cansado, se han distraído o simplemente han abandonado el campo.
 
¿Quién Es el Enemigo de la Semilla?

En Mateo 13:24-25, Jesús enseña: "El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue." El enemigo no llegó cuando el dueño estaba despierto. Llegó mientras dormía.
Lucas 8:11-12 lo explica con claridad: "La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven."
El primer objetivo del enemigo es la semilla, que es la Palabra de Dios. Sabe que una sola semilla puede producir fruto que alcance generaciones enteras. Una persona alcanzada puede convertirse en el instrumento para restaurar a toda su familia. Por eso hace todo lo posible para que la Palabra no eche raíz.

¿Por Qué Me Distraigo Tanto Durante la Predicación?

No es casualidad que sea más fácil pasar horas en redes sociales que sentarse a escuchar la Palabra. El enemigo sabe que si logra que la semilla no arraigue en el corazón, puede mantener a alguien viniendo a la iglesia por años sin que haya transformación real. Religiosos de forma, pero sin cambio verdadero.
La batalla por la semilla es real. Y se pelea en la mente.
 
El Segundo Enemigo: El Ataque Contra los Obreros

En Nehemías 4, cuando el pueblo comenzó a reconstruir los muros, los enemigos se levantaron. Primero vinieron las burlas, luego las amenazas, y después los intentos de detener la construcción. La oposición aumentó mientras la obra avanzaba.
Nehemías 4:10 describe lo que pasó después: "Dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro." Los enemigos estaban afuera, pero el desánimo entró adentro.
Esa es la estrategia. El enemigo sabe que no puede destruirte directamente. Entonces te lanza dardos de desánimo, de desilusión, de duda. Te hace preguntarte si vale la pena seguir. Te hace mirar hacia atrás.

¿Qué Hacer Cuando Quieres Rendirte?
Nehemías respondió con claridad en el versículo 14: "No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestras mujeres y vuestras casas."
La respuesta al desánimo no es ignorarlo. Es recordar por qué y por quién se está peleando.

El Tercer Enemigo: Rendirse Antes de Ver la Cosecha

Este es quizás el más peligroso. A veces el enemigo deja que siembres sin molestarte. Pero cuando el fruto empieza a crecer, hace todo lo posible para que te rindas justo antes de recogerlo.
Gálatas 6:9 lo dice directamente: "No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos." Y el Salmo 126:5-6 añade: "Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas."
El sembrador salió llorando. Regresó celebrando. La temporada de lágrimas no es el final de la historia.

Tu Trabajo Es Traer Gente, No Cambiarla

En Juan 1:40-42, Andrés encontró a su hermano Simón y le dijo: "Hemos hallado al Mesías." Y le trajo a Jesús. Eso fue todo. No intentó cambiarlo. No le explicó todas las reglas. Lo trajo a Jesús, y fue Jesús quien se encargó de darle un nombre nuevo y un propósito nuevo.
Ese es el modelo. Tu trabajo es traer a las personas a los pies del Señor. El trabajo de transformarlas es de Él.
 
Mayor Es el Que Está en Ti

Hay un enemigo real. Pero también hay un Dios real. Y la Palabra es clara: mayor es el que está en ti que aquel que está en el mundo. Satanás no puede tocar lo que Dios ha cubierto con Su sangre sin el permiso de Dios.
El pueblo de Dios no pelea desde una posición de derrota. Pelea desde una posición de victoria ya ganada. El enemigo ya está vencido. Lo que hace es intentar convencerte de que no lo está.

Life Application
Esta semana, el reto es simple pero poderoso: no abandones el campo. Si has estado pensando en alejarte de la iglesia, de tu grupo pequeño, de tu tiempo de oración o de tu llamado, reconoce que esa presión no viene de Dios. Viene del enemigo que sabe lo que puedes producir.
Comprométete esta semana a hacer tres cosas concretas: leer la Palabra todos los días aunque sea por diez minutos, orar por alguien que necesita ser alcanzado, y contactar a alguien que se ha alejado de la fe para recordarle que no está solo.

Hazte estas preguntas:
  • ¿En qué área de mi vida he interpretado la dificultad como señal de que Dios me abandonó?
  • ¿Hay alguna semilla, un hábito espiritual, una relación, un llamado, que He dejado morir por descuido o desánimo?
  • ¿Estoy consumiendo la Palabra regularmente, o solo la escucho los domingos y espero que sea suficiente?
  • ¿A quién puedo traer a los pies de Cristo esta semana, sin intentar cambiarlo, solo llevándolo?
  • ¿Qué me ha estado diciendo el enemigo para hacerme mirar hacia atrás, y qué dice la Palabra de Dios al respecto?

La cosecha es real. Los obreros son pocos. Y tú eres uno de ellos.





















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